Espiritualidad y cáncer
5/01/2010 7:56:57 AM
Hay diferentes formas de afrontar el cáncer, pero algunas personas salen fortalecidas al experimentar la enfermedad. Son aquellas personas que tienen desarrollada la espiritualidad en su vida. En la mayoría de los casos los niños y niñas son nuestros maestros espirituales, sobre todo aquí en FANLYC, cuando una niña regresa de la quimioterapia y entra a la Posada sonriendo, busca su triciclo y se pone a jugar. Si le preguntas- ¿como estás?, seguro te contestará con una gran sonrisa: “Bien, ¿y tú?”.
Todos los días podemos hacer algo para ser menos emocionales, racionales y apegados a lo físico, para permitirnos aprender las lecciones de la vida y vivir cada momento con alegría y amor.
LA FELICIDAD
La felicidad depende de cuán dispuestos estamos a ser felices. Depende de cómo comprender las circunstancias, de ser capaz de verla desde una perspectiva diferente y de cómo aprender de aquello que nos toca vivir y descubrir la lección que hay detrás. Esto nos ayuda a la evolución de nuestra conciencia.
Para dejar entrar la felicidad, debes tener la intención de que entre a tu vida. Cuando llegue y la sientas en tu corazón, no tengas miedo a creer que terminará y no pienses que no la mereces, simplemente experimenta. Este permiso va asociado a cuánto realmente te quieres, ya que mientras más te amas, más aceptas, más deseas cosas maravillosas y más posibilidades tienes de ser feliz!
EL PERDÓN
Un día, en un Campamento de Verano en Ocú, una gran maestra espiritual nos enseñó el ejercicio del Guerrero de la Luz. Nos mandó a buscar en el Río Señales siete piedras que pudiésemos llevar juntas en el bolsillo. A cada uno nos entregó una tiza y, sentados en un gran círculo, nos pidió que escribiéramos en la primera piedra el nombre de la persona que más daño nos hizo.
En la segunda, la letra de nuestro nombre al recordar “aquello que hicimos que no estuvo bien”.
En la tercera, la inicial de “alguien que cada vez que lo vemos nos hace sentir mal”, así, cada piedra representaba una situación o persona que no logramos perdonar o nos produce malestar. Entonces nos dijo que pusiéramos las piedras en el piso, nos paráramos descalzos sobre ellas y nos quedáramos ahí. Al cabo de unos minutos, eso dolía y mucho. Entonces nos explicó: “Eso es lo que hacemos en nuestras vidas, cargamos nuestras piedras y siempre insistimos en seguir sufriendo al pararnos una y otra vez sobre ellas”. Para liberar el dolor hay que soltar las piedras, hay que perdonar y devolver las piedras al río.